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Artículo de Opinión Alcalde Talavera, José Julián Gregorio

Es un hecho contrastado que el Partido socialista es experto en tirar la piedra y luego esconder la mano.

Y lo vemos con la actuación de Tita y Page, no olvidemos a este último, el 30 de enero de 2020 en unas jornadas en el Centro Cultural Rafael Morales, denominadas “El futuro del gas renovable en España”, donde los ponentes dejaron claro su postura y la más clara aún, la de la anterior alcaldesa que textualmente invitaba a las empresas del sector a invertir en Talavera.

Y eso han hecho, invitados por Tita, e invitados por Emiliano García Page y su plan de biometanización de la región, que curiosamente lo ha dejado sin efecto hace pocos meses, seguramente porque las elecciones están a la vuelta de la esquina y el presidente sigue jugando con los ciudadanos a los malabares electorales.

Pero está claro que la prohibición no es progresista. La libertad no se sustenta, ni se defiende con el negacionismo y el miedo impostado. No se puede un día introducir y apoyar una cosa, decir que las energías renovables como el biometano es el futuro, y poco después abanderar lo contrario.

El partido socialista introdujo a finales del 2021 en Talavera esta posibilidad cambiando el Planeamiento Urbanístico y hoy se suma a la opinión de prohibirlo con un cambio a la inversa sin más. Esta forma de actuar es propia de dictadores con conciencia chavista. Los que prohíben por decreto sin ningún criterio. Solo por darse el gusto asimismo o para desgastar al oponente político o para dar satisfacción a parte de la población. Estos gobiernos socialistas son los que ha llevado a Talavera a punto de echar el cierre, gobierno que lideró Tita con aciagas consecuencias para la ciudad. Nosotros lo hemos evitado con un trabajo responsable y serio. No prohibiendo la industria, ni el trabajo, no yendo en contra de la libertad de establecimiento, sino mirando por el interés conjunto de la población y sus necesidades. Con criterios técnicos, con base firme en la toma de decisiones y no al socaire de opiniones.

Todos queremos tener trabajo, comodidades, casa calientes en invierno, buenos servicios públicos, calles limpias, jardines cuidados y nuestras tiendas llenas de productos frescos y saludables y eso no nace como las setas. Hay que facilitar no a cualquier precio, pero tampoco negarlo sin más, llevados por prejuicios y miedos implantados por grupos interesados, normalmente vinculados a la izquierda más radical, donde el PSOE ahora transita.

Y eso es lo que ocurrió en 2020, Tita se puso el sombrero por montera y dio su bendición para que Talavera tuviera las plantas de biometano, sin pensar en las consecuencias, sin hacer una ordenanza para que estuvieran lejos de los ciudadano o para que los ganaderos pudieran beneficiarse, todo lo contrario cambió el POM lo más rápido posible y «de aquellos barros, estos lodos» como dicen los castellanos, pues aquí tuvimos varias peticiones avaladas por la ley impulsada por el PSOE y la Junta de Page.

Y ahora enmascaran su culpabilidad escondiendo la mano que hizo posible este efecto llamada. Y ese efecto llamada solo tiene un nombre Tita y un impulsor Page. Y ahí están las hemerotecas, que nadie se engañe de quienes abrieron una puerta de imprevisibles consecuencias.

Gobernar es tomar decisiones lejos del sectarismo, evaluando los datos y la realidad contrastada y con la ley en la mano, mirando los intereses de todos los ciudadanos y de todos los sectores como son los ganaderos a quienes hay que dar una solución a su problema de eliminación de excrementos (máxime teniendo la mayor cabaña ganadera de vacuno de leche de CLM con cientos de empleos directos e indirectos y grandes  industrias que necesitan de su leche para que llegue a nuestros hogares en múltiples formas). Y hay que hacerlo con un diálogo y reflexión serio y contrastado, viendo los pros y los contras y que todas las partes implicadas den su opinión y su propuesta, pero lejos del interés partidista y de salvapatrias de medio pelo que un día dicen una cosa y la contraria el siguiente. Estos iluminados de última hora y los políticos aprovechados que los secundan son los que impiden progresar a las ciudades y terminan por extinguir su futuro.

Talavera puede y debe confiar en sus gobernantes y no abandonarse a corrientes partidistas que no miran por la realidad de nuestra ciudad y siguen estancando su futuro.

Mi único deseo como alcalde es solucionar los problemas de Talavera y trabajar para convertirla en una ciudad envidiable para vivir, crecer y construir nuestro futuro. Pero quiero hacerlo con responsabilidad y con conciencia, respetando siempre la legalidad, escuchando a todos y tomando las decisiones con rigor y pensando en el largo plazo. Porque gobernar no consiste en buscar soluciones rápidas para obtener rédito político inmediato, sino en dejar una ciudad mejor de la que encontramos, con un futuro sólido y sostenible para nuestros hijos y nuestros nietos. Talavera merece ese compromiso, y ese es el mío como alcalde de toda la ciudad.